domingo

Majarete de Coco.




Uno de mis postres favoritos y de los que más añoro de mi tierra.








Ingredientes:

1 coco
1 taza de harina de maíz
2 tazas de leche
2 tazas de agua tibia
1/4 Kg. de azúcar
1 rama de canela entera
Clavos de olor (al gusto)
Canela en polvo
1 pizca de sal


preparación:


Una manera sencilla de prepararlo es de la siguiente forma:

Se pela el coco, es decir, se le saca la pulpa blanca. Posteriormente se corta el coco en trocitos y se licúa junto a 1 taza de agua tibia. Luego se cuela y se aprieta para obtener la leche del coco. Tratar de hacerlo con un colador de huecos pequeños. El resto del coco que quede en el colador se vuelve a licuar con la otra taza de agua tibia, para obtener las 2 tazas de leche de coco.

Se disuelve la harina de maíz en la última taza de leche obtenida y luego se licúa junto con las tazas de leche de vaca. Se lleva al fuego lento con la astilla de canela,los clavitos de olor y la pizca de sal, por apróximadamente 30 minutos sin dejar de revolver o mezclar para que no se hagan grumos. Cuando hierva, (y aquí hay que tener mucho cuidado de no ser salpicados para no sufrir quemaduras) se agrega el azúcar el cual puede ser moreno o blanca, y la primera taza de leche de coco obtenida. Luego se vacía en recipientes individuales o en un cuenco o plato hondo y se deja cuajar para luego espolvorearlo con canela en polvo por encima. A mí se me ocurrió usar la misma cáscara del coco para servirlo (pueden verlo en la imágen)..En mi país, se las ingenian para realizar unas copitas con estas cascaras de los más chulas!..Era lo que yo intentaba realizar pero no cuento con esa destreza y herramientas!.. :-(

No es necesario colocarlo el majarete en la nevera para que cuaje. Pero luego, si no se va a consumir todo, se puede guardar en la nevera colocandole un papel film o transparente al envase. Es un postre que se puede servir frío o caliente.


La otra manera y la que recuerdo de niña ver a mi madre prepararlo, es que en lugar del azúcar utilizaba panela de caña (papelón). Preparaba un melado llevando al fuego el papelón con cierta cantidad de agua, la canela y los clavitos y no estoy muy segura, pero creo que también le agregaba anís (no estrellado, el pequeñito), hasta que hervia y quedaba un melado más bien líquido en el cual cuando éste enfriaba, le agregaba la harina y con las manos muy limpias, lo disolvia todo hasta no sentir ningun grumito. Recuerdo el aróma que desprendia al cocinar este melado..mmmmmm!!!...es de ensueño!.. Y cuando ya estaba listo y lo vaciaba en los moldes para que cuajara, venía la parte más divertida para mí: Comer los restos que quedaban pegados a la olla!!!! que delicia!..Demás está decirles que no representaba ningún esfuerzo lavar la olla luego... ;-)

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